Las organizaciones locales que no tomen conciencia sobre las obligaciones que deben cumplir ante la sociedad limitarán su existencia a un breve período, ya que aquellas que sólo satisfagan las responsabilidades legales y de mercado no podrán sobrevivir en una sociedad que, hoy en día necesita y exige mejoras significativas en su entorno que van más allá del simple consumo.
Muchas instituciones públicas o privadas trabajan más fácilmente en las exigencias que implican un castigo si no se cumplen, por eso hemos llamado “moral” a la obligación que aparentemente no exige reprimenda y es sólo la conciencia empresarial la que nos lleva, en un principio, a satisfacerla o no.
El primer deber de las organizaciones es el que se deriva de la ley, entendido como el conjunto de normas que deben cumplirse para poder establecerse y realizar determinadas actividades, entre ellas están las leyes tributarias, de comercio, de seguridad, etc., con el riesgo de multas o cárcel si las ignoramos.
Otra importante obligación es la que llamamos “de mercado” o civil, es decir aquella que nos exige proporcionar productos y servicios de calidad a precios justos y que satisfagan las necesidades de nuestros clientes o consumidores. Es cierto que muchas leyes implican estándares que deben ser aplicados para poder ofertar algo en un mercado, sin embargo la obligación civil es también demandada por la sociedad y en muchas ocasiones va más alla de los estándares que imponen algunos sectores. El precio por su incumplimiento es la no adquisición de nuestro producto o servicio.
La tercera responsabilidad y no por eso menos importante, es la obligación moral, a veces no muy patente y hasta un tanto subjetiva, y es el deber que tenemos las entidades para retribuir a la comunidad un poco de su apoyo y preferencia, pues si las empresas existen y son rentables es gracias a ella.
Esta obligación cada día cobra más auge. Antes no le importaba mucho a la gente que las empresas contaminaran o fueran malas ciudadanas, bastaba con que su producto o servicio satisfaciera alguna necesidad para adquirirlo.
La crítica situación actual ha provocado en la sociedad una cultura diferente, hoy se compra más aquel producto reciclable que el que no lo es, se recurre más al servicio de quien ayuda a los niños con cancér o se apoya más a las empresas que han mostrado su preocupación por el pueblo que al que lo ha ignorado.
Por otra parte, los miembros de un organismo, comercial o de servicio, también forman parte de la sociedad y en ocasiones exigen a otros, lo que ellos mismo como empresarios o trabajadores no están dispuestos a dar.
Para el que esto no es suficiente terminaremos puntualizando que aunque aparentemente la obligación moral no implica castigos y su incumplimiento sólo podría generar la crítica de nuestras acciones, no debemos olvidar a las empresas o instituciones monopólicas en México que durante muchos años no se interesaron por esta necesidad social y el día que los ciudadanos tuvieron otras opciones no dudaron en cambiar.
