Recuerdo la primera vez que vi a Superman volar. No en el cine, claro, pero ahí estaba: el hombre que podía cambiar la dirección de un río, detener un tren, y aún así preguntarle con humildad a una señora si todo estaba bien.
Superman era eso: el héroe sin pose, el que no necesitaba ser oscuro ni rudo para ser fuerte. Su poder no venía solo de volar o tener visión láser, sino de creer en las personas. Y eso, durante las últimas décadas, se perdió.
En la era post-Nolan, a alguien en Warner se le ocurrió que lo “maduro” y “realista” era sinónimo de deprimente. Y así llegó “Man of Steel”, con un Superman serio, acartonado, dudoso y rodeado de puro alienígena mala onda. Henry Cavill, sí, tenía toda la pinta, la quijada, un traje estilizado y hasta la mirada… pero nunca le dejaron ser el verdadero Superman.
Era como tener a Messi y ponerlo de portero.
Las películas lo enfrentaron a puro ente intergaláctico musculoso, destrucción masiva y dilemas filosóficos en tonos grises. Y aunque algunos amamos ciertos momentos, hay que decirlo: Superman dejó de brillar. Literal.
Y entonces… aparece un tráiler. Y sentimos otra vez.
Vi el tráiler de Superman y sentí algo que no sentía hace años: ilusión.
No de ver batallas cósmicas o cameos sorpresa. Ilusión de volver a ver al verdadero Superman: el que inspira, el que cree en las personas, el que nos recuerda que la bondad sigue siendo posible.
Pero ¿qué vi en los tráilers que me da tanta esperanza?
Primero que nada el color regresa. No solo en el traje (más vivo, más clásico), sino en la luz, los paisajes, la atmósfera. ¡El mundo de Superman vuelve a tener sol!
Después un Clark más humano. Lo vemos confundido, tímido, tratando de encajar… pero también decidido a hacer lo correcto, aunque el mundo no lo entienda. Esa es la esencia del personaje: ser extraordinario y elegir la bondad.
El Supermán de David Corenswet, asombrosamente parecido a Christopher Reeve, es una mezcla de emoción, humor y ternura. La escena con sus padres, sus dudas, su conexión con el mundo real. Ya no es un dios entre mortales, es el muchacho de Kansas con corazón noble que quiere hacer el bien.
Y la música. Aunque aún no se libera por completo la banda sonora, el tono orquestal y épico del tema original sugiere que buscan recuperar esa sensación de volar, de esperanza universal, y tú al escucharla, piensas: ¡ahí estás! ¡Tú eres Superman!
La nueva película dirigida por James Gunn (el mismo de “Guardianes de la Galaxia”) promete un regreso a la esencia. Y lo mejor: no parece un reboot por obligación, sino una película hecha con cariño. Con corazón. Con propósito. Una cinta que entiende que Superman no necesita redención: necesita verdad.
Y eso ya es mucho decir en un mundo donde los superhéroes se han vuelto influencers con capas.
Marvel, ¿estás bien? ¿Te traigo un suero?
Del otro lado del multiverso cinematográfico, Marvel saca su jugada del verano: Los 4 Fantásticos.
El reboot número… ¿cuántos van? ¿Tres? ¿Cuatro si contamos el de los 90 que nunca salió?
Con un reparto de lujo. Pedro Pascal como Reed, Vanessa Kirby como Sue, etc., la fórmula promete visualmente. Hasta se ve bonito. Pero uno no puede evitar pensar:
¿Es esta una película que nace del alma o de una junta de PowerPoint?
Me parece que el público está fatigado y exige historias con alma, no fórmulas ni cameos reciclados. Marvel, antes rey del hype, hoy camina sobre hielo delgado. Ya pocos corren al cine por “la escena postcréditos”. Lo que queremos ahora es sentir. Creer. Conectar.
Y Los 4 Fantásticos, aunque con potencial, huelen más a intento de recuperar la gloria pasada que a algo verdaderamente fresco. Como cuando regresas con tu ex “porque antes funcionábamos”.
Lo curioso es que este verano veremos algo que empezábamos a olvidar: Dos grandes franquicias. Dos regresos.
Pero solo una película parece tener claro por qué quiere existir.
Superman no viene a encajar en un universo. Viene a recordarnos que aún se puede creer en lo bueno.
Marvel, en cambio, parece desesperado por decirnos “¡Mira, todavía sé hacer esto!”… como si fuera un tío en la boda tratando de bailar TikTok.
Desde luego, hay quienes no ven lo mismo que yo. Hay quienes vaticinan un fracaso justo por las mismas razones en las que yo veo un exitazo. Y está bien.
Pero yo, honestamente, ya elegí.
No porque odie a Marvel —me dio momentos gloriosos, lo admito y se lo reconozco—, sino porque hace mucho que no salgo del cine con el corazón lleno después de ver a un héroe.
Y sí, claro que veré Los 4 Fantásticos. Porque aún tengo fe en que Marvel vuelva a sorprendernos. Pero por lo visto hasta ahora, yo me subo al cohete de Superman.
Tal vez —solo tal vez— nos devuelva eso.

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